Lo que los agricultores más reivindican no siempre es lo que más necesitan

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Autores

LACKI POLAN

Resumen

Si los agricultores de América Latina me pidiesen sugerencias para resolver sus crónicos problemas les diría algo muy diferente de lo que ellos están acostumbrados a oír. En primer lugar les recomendaría que no sigan esperando que los problemas del agro serán solucionados por sus gobiernos a través de créditos abundantes y baratos, subsidios, reducción de impuestos y peajes, mejor cotización del dólar y garantías oficiales de comercialización de sus cosechas; y les insinuaría que si el crédito rural fuese tan eficaz no tendríamos tantos agricultores tan endeudados. En segundo lugar les sugeriría que consideren como muy remotas las probabilidades de que los gobiernos de los países ricos dejen de subsidiar y proteger a sus agricultores; porque ellos tienen muy poderosas razones internas para seguir haciéndolo. En tercer lugar les mencionaría que estas dos ayudas externas a sus fincas, aunque deseadas, no son tan imprescindibles como los agricultores se las imaginan; pues existe otra ayuda, o mejor dicho una autoayuda, que produce resultados económicos mucho más eficaces con la ventaja de que no son efímeros ni esporádicos sino que son permanentes. Con base en estos tres antecedentes les sugeriría que se vuelvan tan eficientes a punto de no necesitar de las ayudas paternalistas de sus gobiernos y de no verse tan afectados o perjudicados por los subsidios y por las medidas proteccionistas vigentes en los países ricos. Este en resumen sería mi mensaje, quizás duro pero realista, a los productores rurales.

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